viernes, 2 de octubre de 2020

LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL (1914-1918):

 



“A principios del siglo XX, el mundo continuaba dominado por las potencias europeas que poseían extensos imperios coloniales. A pesar del aparente clima de prosperidad, entre los principales estados europeos existían grande tensiones que desencadenaron en 1914 la Primera Guerra Mundial, llamada por sus contemporáneos ‘la Gran Guerra’.

 

¿Qué tenía de nuevo y diferente esta guerra para ser calificada de mundial?. Por un lado, la participación en el conflicto de las potencias mundiales, de la mayoría de los estados europeos y de los territorios coloniales. Por otro, la gran extensión territorial del escenario donde se desarrolló la guerra: si bien se peleó principalmente en el territorio europeo, en menor medida también se luchó en África, en el Pacífico, en el Atlántico Sur y en el Oriente Medio. Finalmente, la guerra movilizó a millones de personas no sólo de Europa sino también de otras partes del mundo. Pero como muchos de los soldados que se incorporaron a los ejércitos de ambos bandos no eran militares profesionales sino civiles, fue necesario hacerles sentir que los intereses del Estado eran también los propios. Para eso, los estados exaltaron un nacionalismo agresivo, excluyente y con frecuencia antisemita, que se llamó ‘espíritu patriótico’, cuyo propósito era lograr una identificación plena de los habitantes con la patria en la que vivían” (1)

EL ESTALLIDO DE LA GUERRA

El 28 de junio de 1914 el príncipe austrohúngaro Francisco Fernando de Habsburgo fue asesinado en la ciudad de Sarajevo, capital de la Bosnia-Hercegovina austrohúngara, por el terrorista Gavrilo Princip, integrante de una organización nacionalista serbia llamada “La Mano negra”. El gobierno imperial acusó a Serbia de haber apoyado al asesino. Las negociaciones diplomáticas para resolver el conflicto fracasaron y el 28 de julio Austria-Hungría le declaró la guerra a Serbia. Los aliados de uno y otro entraron de inmediato en el conflicto, Alemania en favor de Austria-Hungría, y, apoyando a los serbios, ingresaron a la guerra el Imperio Británico, Francia y el Imperio Ruso.

Un asesinato jamás puede generar una guerra mundial si no hay otros problemas que lo preceden. La muerte de Francisco Fernando fue el desencadenante de una guerra que empezó por una serie de cuestiones que enfrentaban a los europeos: nacionalismos exaltados, armamentismo, conflictos limítrofes en la propia Europa y en las colonias, y las rivalidades económicas -sobre todo entre ingleses y alemanes esto último-

EL DESARROLLO BÉLICO:

“La guerra se desarrolló en diversos lugares, pero hubo dos frentes principales: el oriental, en la frontera entre los imperios ruso y austrohúngaro, y el occidental, en el norte de Francia.

La guerra tuvo diferentes etapas: la primera fue la de la GUERRA DE MOVIMIENTOS, caracterizada por el desplazamiento masivo de tropas. En el frente occidental, Alemania invadió Bélgica y penetró en Francia [pero los franceses detuvieron el avance alemán no lejos de París, en la batalla del MARNE]; en el frente oriental, Alemania avanzó en territorio ruso [tras el fracaso de la ofensiva rusa inicial sobre la Prusia oriental]. A partir de entonces se cambió la estrategia militar porque ambos bandos se dieron cuenta de que era imposible vencer al enemigo en un corto tiempo. Comenzó, entonces, la segunda etapa, LA GUERRA DE POSICIONES O DE TRINCHERAS. En esta fase, ninguno de los beligerantes lograba avances significativos: se trataba de ocasionar pérdidas al enemigo hasta agotar su capacidad de resistencia.


 

Los ejércitos masivos requerían la producción en gran escala de armamentos. Tanques, aviones de combate y submarinos hicieron su aparición durante la Primera Guerra. La economía de los distintos países fue puesta al servicio de la contienda a través de la industria militar y de una política fiscal destinada a financiarla.” (2)




De arriba a abajo: Tanque francés, avión alemán, tanque alemán, tanque inglés

Se luchó en todos los continentes. En 1914 los ingleses derrotaron a una flotilla alemana frente a las islas Malvinas, y países como Brasil o Estados Unidos enviaron soldados a Europa.

En el Pacífico, japoneses, australianos, neozelandeses e ingleses se apoderaron de las colonias que tenían los alemanes en Oceanía y en China.

En África los alemanes perdieron rápidamente sus colonias de Togo, Camerún y Namibia a manos de ingleses, franceses, belgas, portugueses y sudafricanos, aunque, curiosamente, las tropas alemanas de Tanzania (en ese entonces Africa oriental Alemana) resistieron durante toda la guerra, siendo los últimos soldados alemanes en deponer las armas.

En Asia, los turcos enfrentaron a tropas árabes, rusas y británicas. Soldados hindúes con uniforme británico lucharon en todos los frentes de batalla.

En Europa, “la superioridad del ejército alemán sólo pudo ser eclipsada cuando Estados Unidos ingresó a la guerra, en 1917. Su contribución en armas y en hombres resultó decisiva para la posterior victoria de los países aliados.

En ese mismo año, Rusia dio cierto alivio a Alemania ya que se retiró de la guerra. Sin embargo, durante 1918 los países aliados lanzaron una ofensiva general en todos los frentes. Los imperios centrales no pudieron resistir, y a fines de año se produjo la derrota defintiva. A comienzos de 1919 comenzaron a negociarse en París las condiciones de paz.

LAS CONSECUENCIAS: NUEVAS NACIONES, NUEVOS GOBIERNOS, NUEVOS PROBLEMAS




 

Al finalizar el conflicto armado, el mapa político de Europa se había modificado profundamente, ningún gobierno europeo permanecía en el poder e, incluso, en algunos países había cambiado el régimen político.

·         Los cuatro grandes imperios dejaron de existir: el Imperio Ruso, desgastado y al borde de la derrota, fue el primero en derrumbarse durante la revolución que derrocó a los zares en 1917, situación que fue aprovechada por Finlandia, [Polonia], Estonia, Letonia y Lituania para independizarse. El Imperio Austrohúngaro se repartió entre nuevos estados –Austria, Hungría, Yugoslavia y Checoslovaquia- y los estados vecinos de Rumania, Polonia e Italia. También desapareció el Imperio Alemán, y en su lugar se instauró un nuevo régimen conocido como la República de Weimar. El Imperio Otomano quedó reducido a la península de Anatolia [y un pequeño sector en Europa al oeste de Estambul].

·         Las potencias vencedoras consideraron responsables de la guerra a los derrotados y, por lo tanto, les impusieron duras condiciones de paz. A su vez, los vencidos consideraron que los tratados firmados entre 1919 y 1920 eran humillantes. En todos los casos, estos acuerdos implicaban pérdidas territoriales y la reducción de los ejércitos de las potencias vencidas. Así, lejos de poner fin a los problemas ya existentes, los tratados de paz contribuyeron a agudizarlos y a crear otros nuevos que, en los años siguientes, salieron a la superficie.

·         El principal acuerdo fue el TRATADO DE VERSALLES, firmado en junio de 1919 en el Palacio de Versalles, en las afueras de París. Sus clausulas imponían duras condiciones a Alemania: debía renunciar a sus colonias en África, [Asia y Oceanía], ceder territorios a Polonia y devolver Alsacia y Lorena –ganadas por Alemania durante la guerra de 1871- a Francia, que también obtuvo la explotación de la rica cuenca minera del Sarre. Además, Alemania debió comprometerse a pagar a los aliados una fuerte compensación económica en concepto de indemnizaciones de guerra. También se firmaron acuerdos con los demás países vencidos: Austria, Hungría, Bulgaria y Turquía.

·         Otro de los problemas que las potencias vencedoras tuvieron que afrontar fue el trazado del nuevo mapa de Europa. Para ello, el presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, había propuesto el respeto por la independencia de las nacionalidades, fundamentada en la identidad lingüística y cultural de sus habitantes. Esto es lo que esplica la formación de algunos estados como, por ejemplo, el Estado polaco o los estados báalticos. Sin embargo, dentro de las fronteras de los nuevos estados –por ejemplo, en los países creados sobre la ruinas del Imperio austrohúngaro- quedaron fuertes minorías nacionales, lo que provocó frecuentes movimientos de irredentismo por parte de las naciones vecinas y dio origen a nuevos conflictos.

En 1920 se creó la Sociedad de las Naciones. Se trataba de una entidad supranacional, cuya misión era garantizar el cumplimiento de la paz y poner freno a futuros conflictos. La nueva organización era débil, no contaba con una fuerza militar que la respaldara y muchas naciones no formaban parte de ella, como los Estados Unidos, que ya se perfilaba como la nueva potencia mundial.

Con el fin de la guerra –y aún desde los meses finales de la contienda- afloraron las tensiones sociales contenidas, y los efectos económicos y sociales que alcanzaron su apogeo entre 1917 y 1921. La revolución Rusa puede ser entendida como el caso más exitoso y duradero. En otros países, como Italia y Alemania, los intentos revolucionarios fueron sofocados mediante violentas represiones.“ (3)

 NOTAS:

(1)     Privitiello, Luchilo, Montenegro, Cattáneo, Cattaruzza: “Historia del mundo contemporáneo”, Santillana, Buenos Aires, 1998, pagina 149

(2)    Privitiello, Luchilo, Montenegro, Cattáneo, Cattaruzza: “Historia del mundo contemporáneo”, Santillana, Buenos Aires, 1998, pags. 150-51

(3)    Privitiello, Luchilo, Montenegro, Cattáneo, Cattaruzza: “Historia del mundo contemporáneo”, Santillana, Buenos Aires, 1998, pags. 151-53

CONSIGNAS:

1-  ¿En qué aspectos fue novedosa la Primera Guerra Mundial?

2-  a)¿Cómo estalló la guerra?: b)¿Fue esa la causa?

3-  Explicá las dos etapas de la guerra

4-  ¿Dónde se peleó la guerra?

5-  Resumí el texto final titulado: "LAS CONSECUENCIAS: NUEVAS NACIONES, NUEVOS GOBIERNOS, NUEVOS PROBLEMAS"
 

 


 

 

 

FRONDIZI PRESIDENTE (1958-62):

 


Arturo Frondizi

HACIA EL RESTABLECIMIENTO DE LA LEGALIDAD DEMOCRÁTICA:

“Dos años después del golpe, el gobierno militar enfrentaba una crisis económica y una creciente presión social. En este marco, las Fuerzas Armadas decidieron llamar a elecciones generales con el propósito de restablecer el régimen democrático. Pero, como paso previo, plantearon la necesidad de  convocar una Convención Constituyente. Para Aramburu, esta convocatoria tenía dos objetivos. Sin duda, buscaba legalizar la derogación de la Constitución peronista de 1949, lo que había sido hecho por decreto, y restablecer la Constitución nacional de 1853. Pero, además, las elecciones iban a servir como muestra del caudal de votos con los que contaba cada fuerza política y cuál era la adhesión real al peronismo proscripto.

Los resultados de las elecciones de constituyentes fueron una señal clara de la profunda crisis de legitimidad institucional que originaba la proscripción política del peronismo.

En 1957, de acuerdo con una directiva de Perón, las bases peronistas no votaron por ningún candidato y los votos en blanco resultaron mayoría. En segundo y tercer lugares se ubicaron los candidatos radicales intransigentes y radicales del pueblo, respectivamente.

Estos resultados aumentaron la preocupación de las Fuerzas Armadas ante la evidencia de la fuerza del peronismo. Con todo, el gobierno provisional no podía continuar postergando las elecciones nacionales. Las constantes declaraciones sobre la vigencia de la libertad y la democracia no eran suficientes para ocultar los problemas económicos y las acciones represivas del gobierno militar conducido por Aramburu y Rojas.

EL ARTÍCULO14 BIS

En abril de 1956, un decreto del gobierno militar restableció la Constitución Nacional de 1853 en reemplazo de la que estaba vigente desde 1949. Ese  decreto, en realidad, eliminaba la vigencia de los derechos de los trabajadores que habían sido incorporados a la Constitución y también eliminaba el artículo que había hecho posible la reelección de Perón como presidente de la República. El gobierno militar convocó a una Convención Constituyente con el fin de legalizar estos cambios. Por eso, y porque las elecciones para constituyentes fueron las primeras en las que se aplicó la proscripción del peronismo, la Convención Constituyente de 1957 estuvo marcada por su falta de legitimidad (1). En la sesión inaugural, los constituyentes de la UCRI se retiraron luego de que Oscar Alende denunciara que un gobierno ‘de facto’ no tenía facultades legales para convocarlos. Con el quórum estrictamente necesario –hasta que se retiraron los radicales del pueblo- la Convención declaró legalmente vigente la Constitución de 1853 con las reformas de 1860, 1866 y 1898, y con expresa exclusión de las reformas de 1949.

También amplió los derechos contenidos en el artículo 14. En el que se conoció como el ‘artículo 14 bis’ incorporó un conjunto de derechos del trabajador y de obligaciones sociales por parte del Estado.

En el artículo 67, inciso 11, estableció que el Congreso podía sancionar los códigos de minería y de trabajo y seguridad social.

 

ELECCIONES, PROSCRIPCIONES Y ÁRBITROS: LAS ELECCIONES GENERALES DE 1958

                                                              Arturo Frondizi
Después de los resultados de las elecciones a constituyentes de 1957, las Fuerzas Armadas se convencieron de que había fracasado en su intento por ‘desperonizar’ la sociedad argentina. El fortalecimiento de la adhesión al peronismo y el repudio a todas las prohibiciones por parte de las bases sindicales llevaron a los militares a tomar la decisión de, en el futuro, prescindir políticamente del pueblo peronista. Con este fin, las Fuerzas Armadas controlaron de cerca las decisiones de los gobernantes civiles que asumieron la presidencia de la República en los años siguientes, para evitar cualquier intento de acuerdo y apertura que significara la legalización de la actividad política del peronismo.

De todos modos, el gobierno militar decidió convocar a elecciones generales para 1958. Las acciones de la resistencia peronista, los problemas económicos y el permanente discurso de los militares y sus aliados sobre sus intenciones democráticas le dejaron poco margen al gobierno para permanecer en el poder por mucho tiempo más. En febrero de 1958, la campaña electoral estaba polarizada entre los candidatos de las dos fracciones del radicalismo.

También era evidente que las Fuerzas Armadas no eran prescindentes, contrariamente a los expresado por sus miembros en público. El gobierno  provisional apoyó a la Unión Cívica Radical del Pueblo y a su candidato, Ricardo Balbín. Arturo Frondizi, como candidato de la Unión Cívica Radical Intransigente, se postuló con un perfil claramente opositor al gobierno, buscando un acercamiento con el peronismo político, y levantando banderas antiimperialistas y populares que resultaron atractivas para simpatizantes de partidos de izquierda y para un número considerable de peronistas.

Sin embargo, tanto los civiles como los militares estaban convencidos de que la elección sería definida por la decisión de los votantes peronistas. Aunque, tiempo después, las dos partes negaron haber suscripto un compromiso., existen indicios que permiten sostener que Rogelio Frigerio –estrechamente vinculado con Frondizi- y Perón llegaron a un acuerdo: a cambio de la orden de Perón de votar a la UCRI, Frondizi se comprometía, una vez en el gobierno, a normalizar la actividad de la CGT, la CGE y los sindicatos, y a permitir la participación de candidatos peronistas en las elecciones provinciales.

Rogelio Julio Frigerio, abuelo del que fuera ministro de Macri

Finalmente, Frondizi obtuvo el 44.9% de los votos, Balbín el 28.9% y los votos en blanco alcanzaron el 9.2&. Los votos obtenidos por Frondizi en febrero de 1958 eran la suma de los votos que había obtenido la UCRI y los votos en blanco en las elecciones de constituyentes de julio de 1957. Una gran parte de los peronistas votó a Frondizi, otorgándole una amplísima mayoría.

EL JUEGO IMPOSIBLE

El modelo desarrollista, si bien no conciliaba los intereses de la burguesía agraria con los de la burguesía industrial, ofrecía opciones que beneficiaban a ambas.

Pero la necesidad de contar con fuertes inversiones de capital extranjero, dada la insuficiencia de capitales de origen nacional, imponía, como condición, el control de las reivindicaciones de los sectores obreros organizados y movilizados.

En este sentido, la prohibición de l actividad partidaria y sindical del peronismo se correspondía con las restricciones del nuevo orden económico. Pero todo esto atentaba profundamente contra la legitimidad del régimen político democrático que las Fuerzas Armadas propusieron restablecer a partir del llamado a elecciones generales, una vez que consideraron cumplido su objetivo de reordenar el sistema político.

Este complejo entramado de contradicciones estuvo en la base del ‘juego imposible’, expresión que el investigador Guillermo O’Donnell utiliza para explicar ‘los caminos sin salida’ a los que llegaron los actores sociales y políticos en la Argentina entre 1955 y 1966. Por una parte, la normalización del régimen democrático aparecía como indispensable para legitimar las políticas económicas que querían impulsar. Por otra, el mantenimiento de la proscripción y la prohibición del peronismo debilitaba, a su vez, la legitimidad de las autoridades democráticas y dejaba sin canales institucionales de representación las demandas de sectores mayoritarios de la sociedad. Además, el rol de tutela del sistema político que las Fuerzas Armadas se habían adjudicado significaba que no estaban dispuestas a permitir ningún tipo de acuerdo o negociación que abriera posibilidades de retorno del peronismo” (2)

 

NOTAS:

(1):  En las elecciones constituyentes de 1957 los votos en blanco salieron primeros con un 24,31%, seguidos por la UCRI con 24,20 % , la UCRP con 21,23% y el Partido Socialista con un 6.01%.

(2):  Alonso-Vázquez: “La Argentina contemporánea (1852-1999)”, Aique, Buenos Aires, 2008, pags 175-77

CONSIGNAS:

1-  a)¿Por qué se convocó a elecciones en 1957?; b)¿Qué cuestionamientos se hicieron a esas elecciones?

2-  ¿Qué derechos introduce el artículo 14 bis?

3-  ¿Con qué criterios convocaron los militares las elecciones de 1958?

4-  ¿Cómo y por qué se dividió la UCR/radicalismo?

5-  ¿Cuál fue el resultado de las elecciones?

6-  ¿A qué llamó Guillermo O'Donnell "EL JUEGO IMPOSIBLE"?

7-  Buscá breves biografías de: A)ARTURO FRONDIZI; B)RICARDO BALBÍN; C)ROGELIO JULIO FRIGERIO


jueves, 1 de octubre de 2020

La Guerra de la Triple Alianza



Autor: Felipe Pigna

 


La guerra que enfrentó a la Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay, entre 1865 y 1870, respondió más a los intereses británicos y de acabar con un modelo autónomo de desarrollo como el paraguayo, que podía devenir en un «mal ejemplo» para el resto de América latina, que a los objetivos de unificación nacional y defensa del territorio proclamados por sus promotores.

 El conflicto que terminó por enfrentar al Paraguay con la Triple Alianza, formada por Argentina, Brasil y Uruguay, tuvo su origen en 1863, cuando el Uruguay fue invadido por un grupo de liberales uruguayos comandados por el general Venancio Flores, quienes derrocaron al gobierno blanco, de tendencia federal y único aliado del Paraguay en la región.

 La invasión había sido preparada en Buenos Aires con el visto bueno del presidente Bartolomé Mitre y el apoyo de la armada brasileña. El Paraguay intervino en defensa del gobierno depuesto y le declaró la guerra al Brasil.

 El gobierno de Mitre se había declarado neutral pero no permitió el paso por Corrientes de las tropas comandadas por el gobernante paraguayo, Francisco Solano López. Esto llevó a López a declarar la guerra también a la Argentina.

 Brasil, la Argentina y el nuevo gobierno uruguayo firmaron en mayo de 1865 el Tratado de la Triple Alianza, en el que se fijaban los objetivos de la guerra y las condiciones de rendición que se le impondrían al Paraguay. Hasta 1865 el gobierno paraguayo, bajo los gobiernos de Carlos Antonio López y su hijo Francisco Solano López, construyó astilleros, fábricas metalúrgicas, ferrocarriles y líneas telegráficas. La mayor parte de las tierras pertenecía al Estado, que ejercía además una especie de monopolio de la comercialización en el exterior de sus dos principales productos: la yerba y el tabaco. El Paraguay era la única nación de América Latina que no tenía deuda externa porque le bastaban sus recursos.

 Decía Alberdi: «Si es verdad que la civilización de este siglo tiene por emblemas las líneas de navegación por vapor, los telégrafos eléctricos, las fundiciones de metales, los astilleros y arsenales, los ferrocarriles, etc., los nuevos misioneros de civilización salidos de Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, San Juan, etc., etc., no sólo no tienen en su hogar esas piezas de civilización para llevar al Paraguay, sino que irían a conocerlas de vista por la primera vez en su vida en el ‘país salvaje’ de su cruzada civilizadora» 1.

 La impopularidad de la Guerra de la Triple Alianza, sumada a los tradicionales conflictos generados por la hegemonía porteña, provocó levantamientos en Mendoza, San Juan, La Rioja y San Luis.

El caudillo catamarqueño Felipe Varela lanzó una proclama llamando a la rebelión y a no participar en una guerra fratricida diciendo: «Ser porteño es ser ciudadano exclusivista y ser provinciano es ser mendigo sin patria, sin libertad, sin derechos. Esta es la política del gobierno de Mitre. Soldados Federales, nuestro programa es la práctica estricta de la Constitución jurada, el orden común, la amistad con el Paraguay y la unión con las demás repúblicas americanas» 2.

 A pesar de contar con un importante apoyo popular, Varela fue derrotado por las fuerzas nacionales en 1867. Como decía la zamba de Vargas, nada podían hacer las lanzas contra los modernos fusiles de Buenos Aires.

 La participación argentina en la guerra respondía también al interés del gobierno en imposibilitar una posible alianza entre las provincias litorales y el Paraguay.

 La guerra era para los paraguayos una causa nacional. Todo el pueblo participaba activamente de una guerra defensiva. Los soldados de la Triple Alianza peleaban por plata o por obligación. Esto llevó a los paraguayos a concretar verdaderas hazañas militares, como el triunfo de Curupaytí, donde contando con un armamento claramente inferior, tuvieron sólo 50 muertos frente a los 9.000 de los aliados, entre ellos Dominguito, el hijo de Domingo Faustino Sarmiento.

La Nación, el diario de Mitre, decía: «Algunos miopes creen que el fanatismo de los paraguayos es el temor que tienen al déspota (Solano López) y explican su servilismo por el sistema rígido con que son tratados. Soy de diferente opinión: ¿cómo me explica usted que esos prisioneros de Yatay, bien tratados por los nuestros y abundando en todo, se nos huyan tan pronto se les presenta la ocasión para ir masivamente a engrosar las filas de su antiguo verdugo?» 3

 Mitre trataba de explicar las dificultades de la guerra echándole la culpa a la creciente oposición interna: «¿Quién no sabe que los traidores alentaron al Paraguay a declararnos la guerra? Si la mitad de la prensa no hubiera traicionado la causa nacional armándose a favor del enemigo, si Entre Ríos no se hubiese sublevado dos veces, si casi todos los contingentes de las provincias no se hubieran sublevado al venir a cumplir con su deber, si una opinión simpática al enemigo extraño no hubiese alentado a la traición ¿quién duda que la guerra estaría terminada ya?»4

 En nuestro país, la oposición a la guerra se manifestaba de las maneras más diversas, entre ellas, la actitud de los trabajadores correntinos, que se negaron a construir embarcaciones para las tropas aliadas y en la prédica de pensadores que, como Juan Bautista Alberdi y José Hernández, el autor del Martín Fierro, apoyaban al Paraguay.

 En 1870, durante la presidencia de Sarmiento las tropas aliadas lograron tomar Asunción poniendo fin a la guerra. El Paraguay había quedado destrozado, diezmada su población y arrasado su territorio.

 Mitre había hecho un pronóstico demasiado optimista sobre la guerra: «En veinticuatro horas en los cuarteles, en quince días en campaña, en tres meses en la Asunción» 5.

 Pero lo cierto es que la guerra duró casi cinco años, le costó al país más de 500 millones de pesos y 50.000 muertos. Sin embargo, benefició a comerciantes y ganaderos porteños y entrerrianos cercanos al poder, que hicieron grandes negocios abasteciendo a las tropas aliadas.

 El general Mitre declaró: «En la guerra del Paraguay ha triunfado no sólo la República Argentina sino también los grandes principios del libre cambio (…) Cuando nuestros guerreros vuelvan de su campaña, podrá el comercio ver inscripto en sus banderas victoriosas los grandes principios que los apóstoles del libre cambio han proclamado» 6.

 Por el tratado de la Triple Alianza, se establecía que los aliados respetarían la integridad territorial del Paraguay. Terminada la guerra, los ministros diplomáticos de los tres países se reunieron en Buenos Aires. El ministro de Relaciones Exteriores de Sarmiento, Mariano Varela expresó: «La victoria no da a las naciones aliadas derecho para que declaren, entre sí, como límites suyos los que el tratado determina. Esos límites deben ser discutidos con el gobierno que exista en el Paraguay y su fijación será hecha en los tratados que se celebren, después de exhibidos, por las partes contratantes, los títulos en que cada una apoya sus derechos». 7

 El embajador del Brasil en Argentina, Barón de Cotepige, negoció separadamente con el Paraguay tratados de límites, de paz, de comercio y navegación. Esto provocó el enojo de la Argentina, que decidió enviar a Río una misión diplomática encabezada por Mitre. Al ser recibido por el ministro brasileño, dijo el delegado: «Me es grato hacer los más sinceros votos por la prosperidad y el engrandecimiento de la Gran Nación Brasileña, unida a la Argentina, sin olvidar la República Oriental del Uruguay, y por la gloria y sacrificios comunes de dos décadas memorables de lucha contra dos bárbaras tiranías que eran el oprobio de la humanidad y un peligro para la paz y la libertad de estas naciones».8

 Lo cierto es que Brasil sí pensaba que la victoria daba derechos: saqueó Asunción, instaló un gobierno adicto y se quedó con importantes porciones del territorio paraguayo.

 El regreso de las tropas trajo a Buenos Aires, en 1871, una terrible epidemia de fiebre amarilla contraída por los soldados en la guerra. La peste dejó un saldo de trece mil muertos e hizo emigrar a las familias oligárquicas hacia el Norte de la ciudad, abandonando sus amplias casonas de la zona Sur. Sus casas desocupadas fueron transformadas en conventillos.

 



Referencias:

1 Milcíades Peña, La era de Mitre. De Caseros a la Triple Infamia, Buenos Aires, Fichas, 1972, págs. 56-57.

2 Norberto Galasso, Felipe Varela: un caudillo latinoamericano, Editorial del Noroeste 1975, pág 50.

3 Milcíades Peña, Op. cit., págs. 80-81.

4 Milcíades Peña,Op. cit., pág. 92.

5 Miguel Ángel de Marco, La guerra del Paraguay, Buenos Aires, Planeta, 2003, pág. 39.

6 Bartolomé Mitre, Arengas, Buenos Aires, Librería de Mayo, 1889.

7 Andrés Cisneros y Carlos Escudé, Historia general de las relaciones exteriores de la República Argentina, Tomo VI, Buenos Aires, Comité Argentino de Relaciones Internacionales-Grupo Editor Latinoamericano, 1999.

8 Archivo del general Mitre, Buenos Aires, Biblioteca de la Nación, 1911.

Fuente: www.elhistoriador.com.ar




CONSIGNAS:

1-  ¿Cuáles fueron, para el autor, las verdaderas causas de la guerra?

2-  ¿Por qué estalló la guerra?

3-  a)¿Qué críticas hizo Juan Bautista Alberdi a los impulsores de la guerra?; b)¿Qué otros apoyos tuvieron los paraguayos en Argentina?

4-  ¿Cuál fue la actitud de los paraguayos ante la guerra?

5-  ¿Qué excusas ponía Mitre para su imposibilidad de triunfar rápidamente?

6-  ¿Cuáles fueron las consecuencias políticas, económicas, demográficas y territoriales de la guerra para Paraguay?

7-  Buscá una breve biografía de Felipe Varela?


 

 

 

 

LA ECONOMÍA DE LA AMÉRICA COLONIAL:

 


La ciudad de Potosí con su cerro


“La explotación económica de los recursos americanos se realizó en dos etapas de características diferentes.

Durante la primera mitad del siglo XVI se desarrolló una ETAPA EXTRACTIVA. En este período, españoles y portugueses extrajeron los productos americanos que tenían valor para el intercambio con Europa sin la necesidad de realizar un gran esfuerzo para obtenerlos.

Los españoles primero se apoderaron de los tesoros que habían sido acumulados en México y Perú por los aztecas y los incas, y luego recolectaron todo el oro de aluvión que encontraron. Los indígenas guiaron a los conquistadores hasta los ríos de los que tradicionalmente habían extraído el oro y en cuyas cercanías habían instalado fundiciones. La extracción de oro de aluvión se intensificó en varias regiones  de la América española y, en pocos años, el oro se agotó.

Los portugueses no encontraron metales preciosos en el Brasil hasta el siglo XVIII. Pero la explotación del PALO BRASIL tuvo las características de la ETAPA EXTRACTIVA. Los portugueses talaron los bosques hasta agotar la existencia de estos árboles en las regiones costeras.




Del árbol llamado Palo Brasil se extraía un tinte rojo

Una vez extraídos y agotados estos primeros recursos, para obtener riquezas del suelo americano los europeos realizaron algunas inversiones productivas.

La ETAPA PRODUCTIVA  comenzó en la América española a partir de 1550 con la explotación de los yacimientos de plata en las minas de ZACATECAS en México y del POTOSÍ en el Perú. En la América portuguesa el primer ciclo productivo fue el de la CAÑA DE AZÚCAR.

LA COLONIZACIÓN ESPAÑOLA:

LOS TIPOS DE COLONIZACIÓN

‘España enseñó a Europa como crear grandes colonias de asentamiento en la otra orilla del Atlántico, como gobernarlas desde su continente y cómo obtener beneficios sustanciales, económicos y fiscales. Pero no se trataba de un imperio homogéneo, ya que existieron dos tipos distintos de colonización española. El primero fue realizado casi exclusivamente en México y Perú… Allí, la población española, los CRIOLLOS, era urbana y vivía de los beneficios que daban las grandes haciendas y la explotación de las minas de plata.

Esto fue posible sobre todo por la presencia de una población indígena apta para ser utilizada como mano de obra. En cambio, en las zonas donde no había plata ni indígenas, los colonos eran pocos y la colonización fue de un tipo muy diferente. En el siglo XVI, estas zonas quedaron bajo un escaso control de los gobernadores o de los misioneros. España no tenía interés en ellas, y las reivindicaba solamente para mantener lejos a sus rivales.’ (x)

(x) David K. Sieldhouse, historiador inglés contemporáneo

LAS BASES DEL IMPERIO ESPAÑOL EN AMÉRICA

Finalizada la primera etapa de la conquista y vencida la resistencia armada de los aztecas y de los incas, México y Perú se convirtieron en los centros más importantes del dominio colonial español. La derrota de estas sociedades urbanas dio a España algunas ventajas sobre las otras potencias coloniales europeas. Conoció la ubicación de los yacimientos de oro y plata y dispuso de una abundante mano de obra para la explotación minera y la producción de los alimentos y bienes necesarios para la vida de los conquistadores.

LA ENCOMIENDA:



La población indígena de cada región conquistada fue repartida entre los españoles que habían participado en la empresa y encomendada y sus cuidados. Los ENCOMENDEROS  tenían la obligación de asegurar la evangelización de los indígenas que les habían sido confiados y de que contaran con los recursos necesarios para vivir dignamente. A cambio, la Corona les reconocía el derecho de recibir tributos de los indígenas y de emplearlos como mano de obra. La mano de obra indígena de las encomiendas se utilizó para la producción agrícola y ganadera destinada al abastecimiento de los mercados locales. En las zonas productivas de metales preciosos, de las encomiendas se obtenían contingentes de indígenas obligados al trabajo forzado en las minas.


LA PRODUCCIÓN DE METALES PRECIOSOS



En México y en Perú, la producción de plata permitió organizar un circuito económico basado en el intercambio entre el centro minero, la ciudad de españoles y la encomienda ubicada en el área rural cercana.

Para que los metales preciosos llegaran a la ciudad y finalmente a la metrópoli, el centro minero necesitaba la mano de obra y los alimentos que provenían de la encomienda; y también de las herramientas, personal especializado y otros insumos productivos –el mercurio era el principal-que provenían de la ciudad. Sobre todo en el siglo XVI, la ciudad obtenía de la encomienda una parte de los alimentos que necesitaba y otros productos para la venta local.

La extracción del mineral de plata de las minas se realizaba mediante el trabajo forzado de los indígenas obligados a prestar el servicio de MITA. La mita era un sistema utilizado por el Estado inca para obtener un tributo de los súbditos. Los varones adultos de cada poblado estaban obligados a trabajar en las minas –en forma rotativa- durante un determinado período de tiempo. Los españoles mantuvieron este sistema; pero el desconocimiento del ritmo de rotaciones entre poblados y la fuerte exigencia a que eran sometidos los trabajadores –debían extraer entre 20 y 25 kilos diarios de mineral-, tuvieron consecuencias negativas. Los mitayos casi siempre morían en las minas, y los indígenas comenzaron a huir de las encomiendas para escapar del reclutamiento.

A partir de la segunda mitad del siglo XVI, el declive demográfico de la población indígena dificultó la producción de plata, y se debió emplear mano de obra asalariada o esclava.

 

LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA

La producción de plata (la extracción del minera y el refinamiento del metal) originó áreas de crecimiento económico en el Imperio español americano. La explotación de minas requirió fuertes inversiones en construcciones, obras hidráulicas y maquinarias; para estos trabajos se empleaban mano de obra y productos que provenían de la ciudad de los españoles. En 1570, vivían alrededor de Potosí 120.000 personas. Esta gran concentración de población urbana hizo necesaria la organización de núcleos de producción agrícola y ganadera para su abastecimiento.

Los alimentos, los tejidos y otros objetos de uso cotidiano, y también ciertos materiales de construcción y animales de carga, fueron producidos en las haciendas o estancias, que eran latifundios que pertenecían a españoles. Los españoles que participaban en la conquista de un nuevo territorio recibían tierras e indígenas –si los había- como recompensa por su participación en la empresa. Luego, los nuevos españoles que llegaban al lugar podían comprar a las autoridades enormes parcelas del inmenso territorio americano.

El propietario de una hacienda o estancia, a diferencia de un encomendero, no contaba con trabajo gratuito de los indígenas. Por esto, empleaba como mano de obra a indígenas que no formaban parte de una comunidad o poblado –llamados NABORÍAS O YANACONAS-, a españoles libres a sueldo y, más tarde, también a esclavos comprados. Las primeras haciendas estuvieron dedicadas al cultivo del trigo y de otras plantas europeas y a la ganadería también europea, para el abastecimiento de las ciudades de los españoles.

Como consecuencia del derrumbe demográfico, desde la segunda mitad del siglo XVI los indígenas de muchas encomiendas desaparecieron. Sin posibilidades de proveer indios mitayos a los centros mineros, los encomenderos comenzaron a utilizar las tierras de las encomiendas para la producción agrícola y ganadera, las que, casi siempre, se transformaron en haciendas. Desde 1650, la producción de metales preciosos entró en decadencia y se desorganizó el sistema económico que dependía de ella, Desde entonces, la propiedad de la tierra fue el eje de la organización social y económica del imperio español americano.

 

EL SISTEMA COMERCIAL

Las autoridades metropolitanas se propusieron el estricto control del comercio de sus colonias americanas y con ese objetivo establecieron el MONOPOLIO DE PUERTO ÚNICO. Según este sistema comercial, las mercaderías para América se embarcaban en un solo puerto español –primero Sevilla y después de 1717, Cádiz- . Durante el siglo XVI, el transporte se realizaba en flotas de barcos mercantes que hacían la travesía protegidos por barcos de guerra, los galeones,  para evitar los asaltos de barcos piratas.


Galeón español

Cada año salían dos flotas, una en enero y otra en agosto, con destino a Panamá y a México respectivamente. En América, la venta de las mercaderías se realizaba en lugares preestablecidos, las FERIAS DE LAS FLOTAS, que se localizaban en Portobelo y Veracruz. De este modo, el Estado español se aseguraba la recaudación de los impuestos que debían pagar los compradores.



Este sistema le dio el control del comercio al poderoso grupo de españoles que en Cádiz, Veracruz y Portobelo dirigían en forma monopólica (esto es como únicos vendedores y únicos compradores) la totalidad del circuito comercial entre España y América. El objetivo del monopolio de puerto único era evitar la participación de otras potencias europeas en el comercio colonial. Sin embargo, a largo plazo este sistema tuvo consecuencias negativas para la metrópoli. Los productos europeos tardaban meses en llegar desde Veracruz y Portobelo hasta puntos más alejados de los dominios españoles en el norte y en el sur del continente. Además, su precio estaba encarecido por los impuestos y el transporte que debían pagar. Por estas razones, junto con el mantenimiento del monopolio, la práctica del CONTRABANDO se difundió ampliamente en las colonias españolas.”(1)

 


NOTAS:
(1): Alonso, Elisalde, Vázquez: “Europa Moderna y América Colonial”, editorial AIQUE, primera edición 1994,  pags.114 a 118.

 CONSIGNAS:

1-  ¿Qué características tuvieron las dos etapas de la economía colonial americana?

2-  ¿Cuándo y cómo empieza la etapa productiva?

3-  ¿Cuáles son los dos modelos de colonización española que se señalan en el texto de Sieldhouse?

4-  ¿Qué eran las encomiendas?

5-  ¿Cómo funcionaba la economía colonial en las áreas mineras?

6-  Describí el sistema comercial español conocido como "Sistema de Flotas y Galeones"

7-  a)¿Por qué existía la piratería y el contrabando?; b)¿Qué libros o películas reflejan este fenómeno tan típico del Caribe?